La app móvil es la herramienta más importante en el campo. Con la versión 2.0 se vuelve notablemente más cómoda y fiable.
El inicio de sesión biométrico acaba con la introducción diaria de la contraseña. Face ID en el iPhone, huella dactilar en Android: se configura una vez y a partir de ahí basta una mirada o un toque. Con guantes de trabajo, escribir contraseñas resulta especialmente incómodo, y eso ahora desaparece. Justo después del primer inicio de sesión, un nuevo paso de incorporación guía por la configuración:
El nuevo modo sin conexión hace que la app sea independiente de la red móvil. Las tareas, los viñedos y los partes se guardan localmente y están disponibles también sin internet. Los cambios se sincronizan en cuanto vuelve a haber conexión. Esto es especialmente importante en parajes apartados, donde la cobertura suele ser mala:
El diseño se ha renovado: una biblioteca de iconos completamente nueva da a la app una apariencia más moderna, desde la barra de navegación hasta los chips de estado en las listas:
En segundo plano, la base de datos se migró a PostgreSQL. Esto aporta mejor rendimiento con grandes volúmenes de datos y permite nuevas funciones como las consultas geográficas.